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El palacio de Linares

Toda la gente a partir de determinada edad recordará como hace unos años en los medios de comunicación se emitieron unas psicofonías en las que se oían claramente cosas como mi hija descansa, nunca oí decir mamá o estamos aquí para la eternidad. A más de uno se le ponían los pelos de punta. Dichas grabaciones fueron realizadas en el Palacio de Linares, en la misma plaza de Cibeles y actual Casa de América.

La leyenda dice que Don José de Murga y Reolid, rico heredero de educación liberal para la época, se enamoró de una joven humilde, Raimunda de Osorio y Ortega, y quiso casarse con ella, por lo que su padre lo envió a Inglaterra. Tras la muerte de su padre, José volvió y desposó a Raimunda. Un día revolviendo entre los papeles halló una carta en la que su padre le explicaba porque se oponía a la relación. Raimunda era hermanastra de José, nacida de los amores clandestinos de su padre con una cigarrera.

Destrozados, los jóvenes esposos se dirigieron al Papa León XIII que les otorgó la bula Casti Convivere, según la cual podían vivir juntos bajo el mismo techo, pero en castidad. Condenados a no tener descendencia natural, adoptaron a una niña. Hasta aquí la leyenda.

Clara Tahoces explica pormenorizadamente en su libro, Guía del Madrid mágico, cómo investigaron las psicofonías y el palacio, sin hallar nada que resultara muy extraño, aunque menciona que el equipo de Germán de Argumosa sí grabó psicofonías que nunca fueron reproducidas en los medios de comunicación. En definitiva, los sucesos del Palacio de Linares fueron un montaje. Quién tenía interés en ello, y por qué es, de nuevo, otro misterio por resolver.

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