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El tercio de varas
Es fundamental para medir la bravura del animal, comprobando su reacción ante la sangre, además de que así se le resta fuerzas para las suertes posteriores.
Después de que la autoridad de permiso a los picadores para entrar en la plaza, éstos se colocan opuestos diametralmente uno en el extremo opuesto a los toriles y el otro junto a aquella puerta.
El picador va a caballo, con una chaquetilla bordada en oro, sombrero rígido de pelo de castor llamado, por ello castoreño, y las piernas protegidas por los hierros. El caballo va protegido, a su vez, por un gran peto, además de llevar cubierto el ojo derecho.
Se pica al toro con una larga vara acabada en la llamada puya que tiene forma de pirámide triangular, con 29 mm. de alto y 20 de base de cada triángulo. Una cruceta evita que la puya entre más allá de lo debido. Hay dos formas de picar: de frente y de costado.
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