Arthur Miller: tres veces héroe
El 17 de octubre de 1915 nacía en la ciudad de Nueva York un chicuelo que, 85 años después, se convertiría en el héroe de WebMadrid, entre otras cosas. Y no sólo por su larga y genial trayectoria como dramaturgo, que permitiría el nacimiento de monumentos de perfección como La muerte de un viajante, sino también por su grandeza política y moral... y su envidiable currículo sentimental. Hoy, a modo de breve tributo, os ofrecemos tres perlas en la historia de uno de los mejores dramaturgos del siglo XX: Arthur Miller.
El genio de las tablas
Miller es el paradigma de la vanguardia de la novela y del teatro norteamericanos contemporáneos. Lo fue en los años 50, y lo sigue siendo medio siglo después. Era solo un adolescente durante la Gran Depresión, y llegó a la universidad en plena New Deal de Roosevelt.
Fue precisamente durante sus años en la Universidad de Michigan cuando empezó a escribir teatro, y entonces cuando empezó a ganar premios por su trabajo. En 1937, su último año en la universidad, una de sus primera obras se representó en Detroit, dentro del Federal Theatre Project.
En 1944 ganó el premio Guild de teatro de Nueva York con The Man Who Had All the Luck. A partir de ahí, el mundo sólo pudo quitarse el sombrero ante su arte. Todos mis hijos (1947, llevado a las pantallas un año después) ganó el Drama Critics Circle Award, y volvió a repetir al año con Muerte de un viajante, que además consiguió el Premio Pulitzer en 1949.
Esta obra, una ácida condena del ideal de prosperidad americana, imposible de alcanzar sin ceder en el campo de los principios morales, es para muchos la cumbre creativa de Miller. Pero no fue su final, sino más bien un principio más. En 1953 llegaría The crucible, ganadora de un Tony y perfecta metáfora, a través de la narración de la caza de brujas de Salem en el siglo XIX, de los malos tiempos que corrían en la política estadounidense con el senador McCarthy.
Le seguiría Panorama desde el puente (1955), una crítica feroz a las leyes de inmigración estadounidenses; After the Fall (1964), con un retrato ocualto de su infeliz matrimonio y de sus vivencias políticas; Incident at Vichy (1964) y The Price (1968), sobre la responsabilidad y la culpa y su relación con la supervivencia y el éxito; y muchas, muchísimas otras de parecida o superior calidad si cabe.
Pero su genio también se manifestó fuera del teatro. Escribió una novela contra el antisemitismo, Focus (1945), y numerosos guiones, entre ellos el de Vidas rebeldes (1961). Pero también tiene en su haber libros de viajes, obras sobre el teatro, e incluso una autobiografía, Timebends: A Life.
El genio de las faldas
Marilyn Monroe ya era un mito erótico cuando visitó a las tropas estadounidenses en Corea, pero fue entonces cuando decidió su imagen en el cine y empieza a prepararse como actriz. Se apuntó para ello en el Actors Studio e incluso fundó su propia productora, la Marilyn Monroe Productions, asociada al fotógrafo Milton Green. Uno de los primeros trabajos de la productora será Bus Stop de John Logan.
En ese año, 1956, contrajo matrimonio por tercera vez. ¿Y quién fue el afortunado? Efectivamente: nuestro héroe, Arthur Miller. La unión duraría hasta 1961, año en que interpretó su última película, precisamente Vidas rebeldes, con John Huston. Fue por entonces cuando surgieron los rumores sobre sus líos con John F. Kennedy y con su hermano Robert, y la cuenta atrás de su triste pero famosa vida.
Miller y Monroe se conocieron durante el rodaje de Nunca es tarde, cuando más abatida se encontraba por la muerte de Johnny Hyde, su anterior pareja. Con él estaba Elia Kazan, que terminó siendo un lío más de la Monroe... pero Miller era diferente.
Miller conseguiía el divorcio el 11 de junio de 1956, y al día siguiente se reunía con Marilyn en Nueva York. Ese fue el año en el que el dramaturgo tuvo que viajar hasta Washington citado ante el Comité de Actividades Antinorteamericanas del Congreso, donde le harían preguntas sobre su afiliación al Partido Comunista. Fue en principio un intento fallido al carecer de pruebas en contra del dramaturgo. Y el inicio de su felicidad matrimonial: el 29 de junio se casaron.
En el verano de 1957, Marilyn le anunció a Miller su embarazo, un bebé que nunca surgió, ya que tuvieron que ingresarla al quedarse inconsciente. Perdería al niño ya que se había formado en una trompa de Falopio. El autor estaba comenzando entonces a elaborar un guión pensado para su mujer. Vidas rebeldes: el 11 de noviembre de 1960 finalizó el rodaje y se anunció el divorcio de la pareja.
Miller volvería a casarse poco después, con una desconocida llamada Inge Morath. Cuando murió Marilyn, el autor rechazaró la invitación para acudir al funeral.
El genio de la ética
Hemos dicho ya que el autor tuvo que viajar hasta Washington citado ante el Comité de Actividades Antinorteamericanas del Congreso. La caza de brujas desatada por el senador McCarthy estaba limpiando de miembros del partido comunista el mundo del cine, y en el intento casi acaba con él. Muchas estrellas cayeron por rojas, otras demostraron su perfidía al delatar a sus compañeros... pero Miller resistió.
Fue una de las figuras emblemáticas de las que sufrieron las investigaciones, acosos y condenas del Comité. En los interrogatorios, fue de los pocos que no se acogieron al silencio, aduciendo la protección constitucional, y se enfrentaron valientemente a las acusaciones del Comité, lo que le valió diversas condenas.
Un héroe. Tres veces héroe. Por el teatro, por las faldas y por la integridad moral. Rindamos un encendido tributo a... ¡Arthur Miller!
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