|
Esquiar en Madrid
Para los naturales del lugar, la nieve no es ninguna extraña, aunque cuenta la leyenda que hubo un tiempo de mayor abundancia y escenas de nevadas devastadoras en las que la nieve aguantaba durante días para solaz de las criaturas que veían un motivo de juegos inesperados y divertidos.
Sea como sea, lo cierto es que en Madrid nieva, al menos en su sierra. Otra cosa es la cantidad y que esta sea la suficiente como para justificar la presencia de tres estaciones de esquí dentro de su círculo de influencia. Como un reloj en septiembre siempre cae una nevada temprana que nos recuerda la posibilidad de que este sea ese año entre diez en el que se puede esquiar con tranquilidad de que la nieve no va desaparecer en un par de días.
Para paliar esto hace unos años la empresa de titularidad pública Deporte y Montaña instaló unos cañones de nieve que pretendían paliar la dependencia meteorológica. Aún así, la temperatura, el agua o el viento impiden con cabezonería que haya una estación de esquí donde algunas personas quieren, a pesar de la geografía y el clima. Todo esto configura la idiosincrasia especial de las estaciones del Sistema Central (nada que ver con las del Pirineo), pequeñas, sobresaturadas, algo caras, con poca oferta de alojamientos dada la cercanía de Segovia, Madrid y otras poblaciones, pero muy adecuadas si lo que buscas es quitarte el mono o iniciarte en el deporte.
Las estaciones
Hasta el año pasado eran cuatro las estaciones que había en un radio de 100 kilómetros. La estación de Cotos causó baja por la incompatibilidad de su actividad con la protección del Parque Natural de la Laguna de Peñalara, no era de recibo que hubiera pistas y remontes en el mismo espacio en el que malvive el escaso habitat madrileño de pastizales de alta montaña, fenómenos glaciares y demás joyas que por escasas necesitan todos nuestros desvelos.
Así las cosas son tres las estaciones que nos incumben: Navacerrada, Valdesquí y La Pinilla. Las dos primeras en Madrid y la última en Segovia. De todas es Navacerrada la que más solera histórica tiene, ha alumbrado no sólo a campeones sino a familias enteras como los Fernández Ochoa que acaparan los escasos éxitos olímpicos nacionales en esquí alpino. Ya desde primeros de siglo XX los primeros remontes y pirados que se dedicaron a deslizarse cuesta abajo tuvieron en esta zona su núcleo inicial e iniciático por mor de la facilidad del transporte (tren desde Cercedilla). Luego el peso de la tradición hizo mucho en que se acabara por fijar allí las primeras instalaciones de esquí, en un lugar que quizá nos es todo lo idóneo que debiera.
La otra estación madrileña, Valdesquí, es de titularidad privada y ocupa un vallejo de cara Norte protegido de los vientos y en el que la nieve aguanta mucho más tiempo y en mejor estado que en su vecino. Es menos popular, o populachero, debido al precio superior del forfait y a la necesidad de transporte privado para llegar. Esta es posiblemente la mejor opción si queremos asegurarnos la nieve y unas buenas instalaciones.
La última en abrirse ha sido La Pinilla. Ha estado unos años cerrada, no se sabe bien por qué, el caso es que ahora pertenece al ayuntamiento de Riaza que quiere potenciar los valores paisajísticos y naturales de la estación también en verano, siguiendo el modelo de Navacerrada. En nuestra opinión es la mejor de las tres por muchas razones: aunque está más lejos, muchas veces es la única que tiene nieve en condiciones, su orientación es excelente, comparada con las otras es un desierto, los remontes y demás instalaciones no están mal... y puedes comer un excelente asado en Riaza o cualquier otro pueblo de los alrededores.
Para clarificar y ayudaros a elegir o, simplemente, para que te hagas una idea te ofrecemos un cuadro comparativo con los datos de las tres.
Enlaces de interés
|