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Harry Potter y la Cámara Secreta
Lorenzo F. Díaz.
A veces segundas partes son buenas, y a veces son mejores que las primeras. Es el caso de esta entrega anual de Harry Potter. Fiel adaptación de la segunda novela de la saga es también una película mejor rodada y resuelta, además de más entretenida.
Y es que en la primera entrega, Harry Potter y la Piedra Filosofal se notaba que tanto director como guionista andaban con pies de plomo al adaptar el material para dejar contentos a los seguidores del libro. El resultado fue una película sosa y superficial cuyo único mérito era una agobiante fidelidad al libro y una dirección artística espectacular y brillante, así como un reparto de actores impecable. Parecieron olvidarse de que la duración de una película es inferior a la de una novela y que hay que podar trama al escribir el guión, porque la emoción leída no es lo mismo que la vista.
El resultado fue, como digo, una película sosa, sin emoción, que se dejaba ver pero como quien ve un concurso televisivo con Paula Vazquez, es agradable de mirar pero a la larga se desea que la cosa tenga más chicha (el concurso, que no la Vazquez). Sólo los acérrimos de Harry Potter enloquecieron de placer ante tan exacta representación visual de su obra favorita pudiendo verse como algunos tartamudeaban de emoción al salir del cine.
 Por fortuna, el director Chris Columbus y el guionista Steven Kloves han aprendido la lección y aquí nos ofrecen una versión extremadamente fiel de la novela de J.K. Rowling, pero con las libertades suficientes como para ser interesante, entretenida y hasta emocionante. Las casi tres horas de película se pasan sin darse cuenta.
 El guión es lo bastante brillante como para aportar frases y momentos que no están en el libro y que enriquecen las situaciones haciéndolas cinematográficamente más paladeables (aquí destaca el chiste final que se pone al final de los largos títulos de crédito y que se habrá perdido más de uno). Poco más se puede añadir a lo dicho.
El ajustadísimo reparto se completa esta vez con la aparición del malvado Lucius Malfoy (Jasón Isaacs) que será fijo en la serie y de un Kenneth Brannagh espléndido en el papel de un profesor vanidoso y cobarde que hará las delicias de todos, incluidos los detractores del actor (que los tiene) ya que le verán interpretando un papel que, según ellos, le refleja a la perfección.
 Película llena de magia y de suspense, perfecta para toda la familia. Y, por favor, no hagan caso de eso de que es más oscura que la anterior, como si la primera fuera blanca y pura y sin su propia dosis de oscuridad. Más siniestra es la realidad de los telediarios.
Si quieres saber algo más acerca de la película, visita la página web oficial de Harry Potter Harrypotter.warnerbros.com.
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