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El Brasil que grita

Alejandro Asúnsolo del Barco

No podemos dejar de recomendar el reciente estreno de "Ciudad de Dios", la película basada en el libro de Lins, que se adentra hasta los tuétanos en el mundo de a injusticia social de las favelas Brasileñas. Mucho más que cine.

La historia a priori resulta del esquema conocido: dos amigos de la infancia que ven recorrer sus vidas en direcciones opuestas, y con ellas, sus ilusiones, sus miedos, sus fracasos. La complejidad viene después, cuando el escenario es la Cuidad de Dios, un suburbio de Rio de Janeiro apestado de corrupción policial, drogas violencia, una especie de réplica del Sin City de Miller en brasileiro.

La historia se inicia en los 60, con Buscapé, y Dadinho planteandose un futuro desigual: el primero quiere ser fotógrafo, el segundo sueña con hacerse el amo de la delincuencia organizada de la zona.

Es el principio de un recorrido muy naturalista, a lo Zola pero sin concesiones. La miseria que adolece el Brasil del siglo XXI se muestra de forma descarnada, como si reclamara un espacio en el mundo que no quiere saber nada de él.

Lo más curioso, y siguiendo con el argumento, es que ambos niños consiguen hacer su sueño realidad, Busacpé es fotógrafo y Dadinho ha cometido los suficientes crímenes y vendido droga como para ser el rey del clan. Su palabra, sencillamente, es la ley.

La realidad y la anéctoda

Informes de serias entidades aseguran que solo en Río de Janeiro hay más de 20 mil muchachos en las bandas ligadas al robo y al narcotráfico y para quienes poseer un arma y disparar es el mayor de los consuelos en una vida condenada a la temprana muerte.

Cidade de Deus, el lugar, fue creado en los años cincuenta con habitantes de favelas próximas a la zona residencial de Río de Janeiro. Pero los realizadores no pudieron ni acercarse por allí para hacer la película. La locación fue entonces Cidade Alta, otra villa miseria, cuyo capo, convencido para dejar entrar las cámaras, fue detenido por la policía cuando salía de la fiesta de preestreno del filme.

Puntos de partida de una cinta que no hace ascos a la violencia y que tiene un mensaje que dar al mundo. La situación de los arrabales de cualquier ciudad , y especialmente si se trata del tercer mundo es insostenible. Muchas de las familias que allí viven se ven abocadas a la delincuencia como forma de vida, y como nos demuestra uno de los personajes, como forma de respeto. En Ciudad de Dios o eres uno de los jefes o no eres nada.

Dejen por un momento las películas de argumento fácil, de entretenimiento o de efectos especiales y atrévanse a mirarse a sí mismos desde la cómoda butaca de cualquier sala de cine. Si después de ver Ciudad de Dios, siguen igual que cuando entraron, es que, sencillamente, no disponen de alma ninguna que llevarse al cielo cuando mueran.

Url: http://cidadededeus.globo.com/