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El relevo
Entre las once y las doce de la noche, como si del cuento de Cenicienta se tratara, se produce el relevo generacional. Los adolescentes regresan a sus casas media hora más tarde de lo que les permiten sus padres. Es el momento de la excusa, algunas eternas como "he perdido el autobús", "se me ha parado el reloj", "he preferido llegar un poco más tarde, pero bien acompañada, que pronto, pero sola", "no te lo vas a creer pero...(a rellenar por la imaginación que te permitan los excesos)".
Es el verdadero comienzo de la noche.
Ahora el proceso es distinto. Al abrirse ante ti toda una noche de juerga, no debes olvidarlo, has de saber dosificar y administrar las fuerzas. Más de uno y de dos "novatos" han caído a las primeras de cambio por no hacerlo. Lo más normal es que se quede en algún bar de tapas para ir cenando mientras se van tomando unas cañas. La caña es la medida base de la cerveza, suele ser de unos 20 cl., puedes ir aumentando con el botellín (25 cl.), tercio (33 cl.), la jarra (medio litro) o el mini (un litro entero). Existen locales donde poder consumir cantidades mayores en forma de grandes copones, de tubos alargados... hay para todos los estómagos ¿No quieres cerveza? Pues prueba la famosísima sangría.
Después de cenar se acude a algún de los numerosísimos bares de copas, los mismos de antes pero con algún cambio notable. Ahora, por ejemplo, los locales dejan a un lado las múltiples ofertas para jóvenes que tenían en su interior para transformarlas en tarjetas que se canjean al consumir. Te lo explicamos. Cuando camines por las calles de alguna zona de marcha de Madrid, te verás asaltado por un sin número de chicos y chicas que te invitan a entrar en el local para el que trabajan. Te darán una tarjeta del bar en la cual se te ofrecen descuentos en las consumiciones, una copa de cava o algún chupito gratis. El chupito es un vaso muy pequeño (5 cl.), para beber de un solo trago, y por tanto con alguna mezcla de alcoholes de los llamados fuertes (tequila, ron, whisky) y alguna bebida que le de color (lima, piña...). Si la bebida con la que se mezcla es de gaseosa se bebe dando previamente un golpe en el mostrador, de ahí su nombre: "coscorrón"; si la mezclas con cremas de licor (como el Bailey´s, Kahlua, Tía María) producen formas en el vaso que le dan nombre : "cerebro", "sesos"...
De esta forma consiguen que de entre todos entres en el suyo, ganando ellos una suma de dinero por tarjeta presentada. Así de fácil. No te dejes impresionar o avasallar, recuerda que eres tú el que les haces un favor; no obstante... ¡déjate invitar!
Es la hora del "nomadismo" del que te hablábamos antes. "Ir de copas" es la expresión que define esta forma tan española de salir. Mucha gente deambula de local en local hasta altas horas de la mañana, son los que huyen de las grandes discotecas. En Madrid puedes hacerlo, aunque te encontrarás con una dificultad: la hora de cierre. Si bien Madrid ha sido y es famosa por sus noches inacabables, las recientes normativas del ayuntamiento obligan a cerrar los llamados locales de copas (que carecen de las licencias de las grandes salas y discotecas) en torno a las tres de la madrugada. Resulta triste, cuando menos, que las noches de Madrid tan recordadas por nuestros visitantes siempre que nos dejan, corran el riesgo de verse reducidas, obligando a la gente que sale a terminar en las discotecas, sin dar una opción a los que buscan otro tipo de marcha.
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