- La llegada de los Borbones
Felipe V inicia la dinastía de los Borbones el 18 de febrero de 1701 cuando llegó a Madrid, situándose en el palacio del Buen Retiro, esperando su entrada pública en la corte para ocupar el viejo Alcázar. El 14 de abril entro el monarca con Gran cortejo de Consejos y Ayuntamiento, como toma de posesión publica de la Villa.
En 1720 realiza las obras del Puente de Toledo, que fue un verdadero problema para el Concejo Madrileño desde mediados del siglo anterior, ya que los puentes provisionales de madera se los llevaba la furia del río. Ribera levanto un puente muy largo pues abarcaba la ancha vaguada del río. El puente tiene arcos de medio punto, glorietas, miradores y fuentecillas. Se dispuso dos capillas-monumentos de estilo rococó, dedicadas a San Isidro y a Santa María de la Cabeza. El puente tenia en sus entradas y salidas unos obeliscos, fuentes y unas rampas que facilitaban el acceso para bajar al lecho del río.
La Navidad de 1734 fue trágica, se incendiaba el Palacio Real, no hubo muertes pues la corte no se encontraba en el Alcázar, pero se quemaron tesoros que fueron coleccionados por los reyes que habían pasado por el Alcázar.
Rápidamente Felipe V ordeno la construcción de un nuevo Palacio en el mismo lugar del Alcázar, Felipe V quería que tuviera cierto aire a Versalles. El 7 de abril de 1733 se pone la primera piedra, a cuarenta pies de profundidad.
El 9 de Julio de 1746 muere el rey en el palacio del Buen retiro y enterrado en la iglesia del palacio de la Granja de San Ildefonso.
Comienza el reinado de Fernando VI, y se abre en Madrid un periodo tranquilo llevó a cabo unas innovaciones importantes para la ciudad, levantó el imponente Hospicio de la calle Fuencarral.
El 11 de septiembre de 1759 es proclamado rey Carlos III, hijo de Felipe V. Carlos III hizo mucho por Madrid, aunque a éste no le gustaba mucho la ciudad y estuvo apunto de llevarse la capital a Sevilla o Valencia. Los primeros veinte años de su reinado apenas vivía en la Corte, pues pensaba que Madrid era una ciudad desagradable y peligrosa.
Carlos III comienza a realizar reformas por el empedrado y limpieza de las vias publicas, para tal proyecto el arquitecto Sabatini presento un proyecto en 1761.Todas las semanas los alguaciles entraban en las casas y examinaban su estado, imponiendo multas a los dueños desaseados.
Hizo que las basuras no se tiraran en plena calle, ordenando que se guardasen en cubos hasta que las retiraran los carros basureros. Obligo a poner canalones en las casas para evitar que el agua volcase directamente en la calle, e hizo construir pozo para las aguas fecales, y sumideros para las aguas de cocina y aseo. Ordeno al Ayuntamiento que destinara de sus fondos anualmente la cantidad de 250.000 reales para limpieza y saneamiento de la villa.
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