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Ritz: el prestigio del nombre

El Ritz es un hotel que no necesita presentación. Abolengo e internacionalidad hacen de él uno de los hoteles de lujo de nuestro querido Madrid. Su situación, además, hace que sea la envidia de muchos primos de lujo que no tuvieron la suerte de contar con Alfonso XIII.

Una suerte la de contar con el Rey

A principios de siglo, el rey Alfonso XIII decidió darse un garbeo por Europa, durante el cual se alojo en los mejores hoteles del continente. Y hete que volvió a Madrid y se apercibió que, un viajero de otro origen, no podría hacer lo propio en nuestra capital, por lo que se decidió a construir un establecimiento a la altura de su corona. La tarea se la encargo a la Ritz Development Company, que se puso manos a la obra. El 2 de octubre de 1910 se abrió el edificio diseñado por el francés Charles Mewes y el español Luis de Landecho: nacía el Hotel Ritz de Madrid, hoy en manos de la cadena Le Meridien.

Una suerte la de contar con el Rey

El hotel cuenta con 165 habitaciones y suites, cada una de ellas con dos líneas telefónicas (una en la habitación y otra en el baño: cosas de ricos), un ordenador, televisión con cadenas vía satélite, vídeo y demás comodidades propias de un hotel de su linaje. La decoración es recargada, de antaño, con muebles de madera que pasan por antigüedades y detalles lujosos propios de la casa de una estrella del celuloide.

Como todo templo del lujo, el Ritz adquiere parte de su carácter distinguido de lo prohibitivo de sus precios. Así, la habitación más barata viene a costar 75.000 pesetas por persona y noche. Minucias, comparado con las cantidades a desembolsar por una suite: la Junior sale por 155.000 pesetas (la noche, no el mes), la Deluxe, por 285.000 pesetas, y la Royal por 650.000 pesetas.

Una suerte la de contar con el Rey

Aceptan animales, sin cobrar nada a cambio, imposición probablemente de las baronesas dueñas de caniches o similar. Así mismo, los niños menores de 12 años que compartan la habitación con sus padres, también entran gratis, suponemos que por analogía con el caso anterior.

La hora de entrada es las 14.00, y la de salida, el mediodía, aunque por la mitad del precio de la noche podemos alargar la despedida hasta las 18.00. Ah, y no está permitido fumar en las habitaciones.

Una suerte la de contar con el Rey

El hotel hace gala de un restaurante, denominado Goya, con más de 30 platos y un bufé elegido como el mejor de España en 1998. Los martes y los jueves, cocido madrileño, el mejor de la ciudad, dicen ellos; y a las cinco, en la terraza, el té, a elegir entre seis especialidades y servido con bollitos y sandwiches. Los horarios del restaurante son: desayuno de 7.30 a 11.00, comida de 1.30 a 16.00 y cena de 20.30 a 23.30. El bar abre de 12.20 a 1.00.

Se encuentra el edificio que lo alberga en la plaza de la Lealtad, 5; es decir, en la plaza con la fuente de Neptuno, en pleno paseo de Recoletos, enfrente del Museo del Prado, y a dos pasos del Thyssen Bornemisza y el Reina Sofía (en medio del triángulo del arte). El teléfono de contacto es el 91 701 67 67; el fax es el 91 701 67 76.